viernes, 1 de junio de 2018

Carta: Requiem por España

Pena de España la que siento al ver el circo mediático en el que han convertido los actuales políticos algo tan serio como la representación de un país.

Un país debe tener unos dirigentes serios, que marquen una hoja de ruta porque lo que se juega España no son cuatro sueldos vitalicios que tienen estos politicuchos, sino una estabilidad que genera confianza en las bolsas, confianza en proyectos de inversión, en definitiva un crecimiento y una sostenibilidad para el conjunto de la sociedad.

España es un barco a la deriva, no tenemos un capitán que le importe siquiera la nave que tripula, salvo asegurarse su propio flotador. La imagen de nuestros políticos en la moción de censura, sin valorar si merecida o no es tan lamentable que no acierto a elegir un calificativo.

Mariano Rajoy ha creído que con el chascarrillo y la broma fácil, podía contener un polvorín que comenzó a prenderse con el caso Bárcenas. Corrupción al máximo nivel, una sentencia demoledora que han intentado maquillar mediáticamente infructuosamente, intentar sacudirse el polvo de la corrupción de su partido en lugar de asumirla, afrontarla y tomar medidas le ha llevado a intentar morir con las botas puestas, sacrificando un gobierno en lugar de hoy mismo haber presentado una dimisión que habría frenado este gobierno "demencial" que tenemos.

Pedro Sánchez ha sabido jugar sus cartas, poco mas de 20 meses atrás dejó su acta, regresó sabiéndose mover entre bambalinas, o alcantarillas, y buscar apoyos aún no siendo un referente en su partido, ni tener el respeto ni el apoyo de miembros destacados del mismo. Un hombre al que lo único que le preocupa es llegar, las formas, la situación, o el cómo llegue es lo de menos

Pablo Iglesias al igual que Sánchez ha sabido dar la vuelta a la situación que una semana atrás le tenía en la picota por la contradicción en su discurso, sus ideas que proclama a los cuatro vientos y sus acciones personales con la compra de su mansión de 600.000€, y ha pasado del teatro de poner su cargo a disposición de la militancia en una votación mas cocinada que unas empanadillas, con su fiel escudero Echenique al mando, a tener cogido por los testículos a Sánchez, que se debe creer tocado por el creador en su función de único elemento capaz de echar a Rajoy de su silla.

Rivera, agazapado dejando que los demás se mataran, figuradamente, tenía en mente con los datos de las encuestas en la mano, una convocatoria inminente de elecciones que le alzaran sino a la presidencia del gobierno, sí muy cerca o como elemento clave en un posible gobierno de coalición tal como sucede en la Comunidad de Madrid, donde ha sido clave para poner o quitar Presidentes. Estrategia que se ha ido al traste saliendo adelante la moción de censura, y su labor en la actualidad es enarbolar la bandera del patriotismo puro que el Partido Popular ha quemado y tardará mucho en recuperar.

Y de los nacionalistas qué decir, podría utilizar un calificativo muy hiriente que seguramente me llevara ante un juez. El resumen es que ellos quieren bailar y les da igual si el pretendiente es rubio o moreno, lo que importa es que tenga parné.

Entre tanto al ciudadano normal, el que se levanta a las 6 todos los días para trabajar y a duras penas llegar a fin de mes, se nos queda cara de, perdonenme la expresión, GILIPOLLAS, viendo como el orgullo, las ansias personales de protagonismo de unos y otros, los intereses personales de los representantes públicos han llevado a Pedro Sánchez a ser presidente del gobierno de España, un hombre que no tiene una hoja de ruta, siquiera de qué quiere para su partido, como para tenerla sobre qué quiere para España. Un Presidente del Gobierno, de un Gobierno que es un polvorín, literalmente, por la suma de fuerzas tan dispares y con unos intereses personales y no globales para España, que puede estallar en cualquier momento. Sí, así queda España, con autonomías fragmentadas, un gobierno débil formado por gente que nada tienen en común salvo el despreciable interés de cobrar sueldos y dietas importantes.