DESCRIPCION DE LA ZONA:
Los depósitos estaban situados entre los dos montes más altos de Aranjuez, por un lado el cerro/con risco, encima el nido de ametralladoras de la guerra separado por Camino de Ontigola y una pequeña loma (cerro de la greda) antes de la carretera Nacional IV, " el regajal" también con risco y nido ametralladoras. Parece ser explanaron la cima de este cerro intermedio, para hacer los depósitos. No se si le llamaban a este cerro el cerro Perico, por mi abuelo Pedro, el guarda. Había dos nidos de ametralladoras.
Nací en la casa negra en la calle Rosa, 16, comadrona Dª Luisa Guallar, me dicen que era plena guerra, me subieron en un burro, no se porque mi familia tenía contactos con la familia de Pilar López y su madre Ignacia, que vivían en calle Florida 21, 1º y con otra familia de Florida 27, que la llamaban el "tio pocarropa" este es el que dicen tenía el burro, para subir a los depósitos y a unas cuevas que con mis abuelos habían hecho algunas personas en el camino de Ontigola, en la ladera de uno de los montes, era unas 5/7 cuevas, las que después de la guerra eran habitadas, allí me dicen se refugiaban y ponían colchones en la puerta como protección contra obuses, metralla, etc.
La casa de los guardas era en aquellos tiempo, vamos a decir un "lujo", tenía tres grandes habitaciones, pasillo central amplio, dos habitaciones a la izquierda y una a la derecha, bien ventiladas con sus grandes ventanas, detrás de las habitaciones de la derecha había una más reducida para despensa; seguimos con una gran cocina, con ventana, la chimenea de obra era amplia a los lados, tenían un tronco de árbol grande, como un cilindro, cortado para sentarse y en la otra parte hecho de obra como un pequeño horno, este se alimentaba con las ascuas de la gran lumbre central, cuando procedía. Con puerta de salida al patio pequeño, donde se ubicaba el gallinero(este tenía una tranca, desde la habitación contigua, agujero en pared y pasar un palo largo detrás puerta gallinero, pues saltaban tapia a robar gallinas) y la cochinera, pasando por otra puerta salíamos al patio mayor, este cuadrangular con gran superficie, uno de los laterales cubiertos, con pesebres, etc. para el ganado, carros, etc., de este patio y por otra puerta se salía directamente a la calle. La casa en si tena un guardillón, ocupando la superficie de toda la casa, con una ventana y un circulo respiradero en la parte posterior, a este se subía por una escalera normal de quita y pon y se usaba para cría de conejos, o alguna vez palomas. Un fallo es que entonces la mayoría de la casas no tenían water y es lo que sucedía aquí, no había ningún water, por la noche en casa los orinales, y por el día, donde te pillaba en sitio discreto, pues por la zona había poca gente. Aparte de la Casa del guarda había un gran huerto, muy fértil, debido a que el depósito de agua del Tajo, tenía también una salida para regar el mismo. Había árboles frutales melocotoneros 8/10 muy antiguos ( daban como una resina que usábamos como pegamento), albaricoques, perales, higueras, parras, y de siembra de temporada de todo, espárragos, fresón, tomates, pimientos, patatas, judías, garbanzos, lechugas, coles, melones, sandias, etc. etc. y en el centro del huerto había una gran choza, habitáculo para dormir(el colchón era una lona fuerte tipo saco, relleno de las hojas de las panochas del maíz) en esta dormía, normalmente, mi tío Luis, algunas veces yo y otras mi hermano Luis, junto con la escopeta de caza, y algún perro, ya que era habitual por la noche el ir a robar, patatas, espárragos, melones, etc, lo que pillaban.
El camino de Ontigola al pueblo era un barrizal, hasta cerca plaza de toros, cuando llovía. En la parte del camino y como estaba junto a uno de los cerros que sacaban la greda, los carros que venían de Ontigola, con productos, zanahoria, uvas, etc se atascaban en el barrizal de greda y les ayudábamos, bajando ramas, palos, para que pudieran sacar las ruedas del lodo/fango en que se habían hundido.
La zona era muy tranquila, lugar apacible, rodeado de montes, según subíamos del pueblo por el camino Ontigola a la izquierda estaba el monte donde inicialmente sacaban greda para la cerámica RUANO, en este monte, solo había una cueva, casi lindando con los depósitos, solo separaba el camino, y en la cima del cerro, un nido de ametralladoras, que aún se conservan en la cúspide, ya rodeado de casas hoy. El otro nido de ametralladoras estaba situado en lo alto del cerro del Regajal, así los depósitos estaban bien protegidos en la guerra civil.
Lo más importante y apacible era la gran alameda de acacias, moreras, y algunos lairones,(es de destacar que Alamos Negros, solo había un el dibujado en la foto de los depósitos, ignoran como crecía aquí) donde subían algunos de pueblo a disfrutar.
Por otro lado y junto a la carretera nacional, este unido a las zona depósitos, que llamábamos el cerro de la greda, todo era greda pura y aquí sacaban mas greda para la cerámica Ruano, ahora se ven tos desniveles del cerro por la parte de la antigua carretera nacional.
Mirando hacia la parte trasera, según subimos del pueblo ya continuaba el camino Ontigola , las 5/7 cuevas , una casa en ruinas, campo de tiro y la antigua yesería (aquí tenían un pozo de agua salobre a la izquierda muy cerca del camino donde este daba la vuelta y se veía ya el mar grande , pero como era una vaguada (que procedía de Ocaña), con el tiempo y riadas se tapo. A la izquierda de esta vaguada, lo iniciaba la antigua yesería y luego unos riscos, con una ladera muy pronunciaba, donde había una cueva, (la llamaban la cueva de Samba, no se porque) subiendo esta ladera había una pequeña abertura para pasar a la finca del Mirador.
El campo de tiro, de los Regimientos Almansa o Pavía, principalmente, se encontraba como decía entre, en el camino de Ontigola, casa derruida y la casa de la vieja yesería, era una gran vaguada, que habían aprovechado, los militares para hacer un gran talud, al final de la misma, cerro del Mirador, y en una trasera del cerro que daba al mar grande, hicieron otra plataforma, desde esta tiraban con los morteros, ( pasaban por encima del camino Ontigola, y este día tena sus límites o controles por esa zona) y los soldados con los fusiles se adentraban más en la vaguada cerca del blanco que ponían. Era curioso dos situaciones, la cantidad de gente que venía cuando no había tiro a buscar las balas, al terraplén, o algún casquillo que no habían recogido los soldados (alguna vez lo estuve viendo), y lo segundo es que los mandos, (los soldados se quedaban en el campo de tiro, o bajaban al cuartel) desde primera hora de la mañana montaban en los depósitos y a la sombra de las acacias, sus mesas, con su comida, etc. para nosotros era un acontecimiento, ver a tanto militar, esto duraba todo el día, venían los mandos, comían tranquilamente y luego recoger y desmontaje comedor volante, por los soldados, los mandos ir a buscar la tropa o al cuartel, en alguno de sus jeeps, si la tropa ya la habían evacuado antes.etc.
Detrás de los depósitos, una gran explanada de tierra de labor, limitada por camino Ontigola, parte posterior de los montes bajos de los mares y por los derecha el camino al mar chico/carretera nacional.
Desde el mar chico, salía una gran cacera de agua, que daba la vuelta por la parte baja de los depósitos, antes de la cerámica Ruano y justo frente a lo que es hoy una residencia ?, salía un ramal que pasaba por debajo de la nacional IV a la finca de los frailes, zona llamada las junqueras, hoy de casas y el puente casi tapado(en la parte de junqueras y a la entrada del puente había una gran acacia africana), el agua pasaba por la cerámica Ruano, seguía por la ladera del cerro, pasaba cerca del pozo de las nieves, y terminaba en la parte de la Pavera.
FEDERICO DIEZMA GOMEZ - fedigo2006@gmail.com
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